Patan
El rey Yaksha Maya en 1482 decidió dividir su reino entre sus tres hijos. De esta forma Patan, Bakhtapur y Kathmandú constituyeron tres reinos diferentes. La rivalidad entre ellos se puede apreciar en el despliegue arquitectónico de sus respectivas plazas Durbar, en donde volcaban todo el esplendor de sus hegemonías.
Se podría decir que Patan hoy día forma parte de Kathmandú, pues la ciudad se ha extendido sobremanera a lo largo de los años. En un mismo día, ya que está a escasos quince minutos del centro de Kathmandú en taxi, te puedes desplazar a contemplar su maravillosa plaza Durbar. No es tan grande como la de Kathmandú, pero resulta más imponente. Está mejor conservada, menos restaurada y se desprende un aire tranquilo de barrio, menos bullicioso y ajetreado que el centro.
El resto de Patan no encierra mucho más. Es agradable pasear por sus calles, más sosegadas, pero no deja de ser una prolongación de la moderna capital de Nepal.
Bhaktapur
Esta ciudad, el tercer reino de la dinastía Maya, es maravillosa. Está dentro de nuestra lista de lugares coleccionables. Si te alejas de la zona más turística (plaza Durbar y alrededores) y te pierdes por sus barrios parece que el tiempo se detuvo en la época medieval. Los lugareños se concentran en las calles y en las plazas para realizar sus actividades como ya se hacía antaño: secan y filtran el arroz, las mujeres más ancianas hilan manualmente el algodón, las muchachas tejen calcetines a la velocidad de sus conversaciones rítmicas y sonoras, etc. En el barrio de artesanos los hombres moldean el barro y realizan todo tipo de objetos útiles y decorativos, etc.
La gente es encantadora, te sonríe y te invita a estar con sus buenas maneras. A pesar de ser una ciudad muy turística, no ha perdido su esencia.
Kirtipur y Chobar
Estos dos pueblitos a unos 6 kilómetros de Kathmandú son una excelente elección si se quiere realizar una excursión de un día. Los dos encierran un casco antiguo muy bonito y una vida de pueblo tranquila en el que el trabajo manual sigue siendo unos de sus sustentos principales.
Desde Kirtipur camino a Chobar vas paseando por bonitas plantaciones de arroz. Chobar se encuentra situado en lo alto de una montaña que se accede a ella por un tramo de escaleras bastante llevaderas que merece la pena subir. La aldea es preciosa, con sus callejuelas estrechas, sin ruido, sin coches y la gente, como de costumbre en este país, muy simpática y amable.